A vueltas con el tráfico, los madrugones, las luces, los putos lunes, los colegios, los polígonos industriales, las sucias calles, los humos, los ruidos, los olores (los malos olores), el vértigo del movimiento, la prisa, la velocidad, y este puto calor que no se quiere largar... Y llegó Septiembre y nos descubrió que nada a cambiado, que el verano es ya un espejismo que dista once meses (¡¡¡once!!!) de poder ser, con algo de suerte, una realidad.
Y aquí estoy yo, haciendo una pausa, un "kit-kat", con una cerveza bien fría en la mano y la mente en otro lugar, en otro espacio, en otro tiempo, con la única certeza de que a mi alrededor y desde hace unos días ya, todo, todo, comienza a girar.
Las líneas se cruzan y forman un mapa en tus manos, no tengo brújula y no veo la luz de aquel faro. Bailo la danza de la verdad, de sombras chinescas y electricidad, cierro los ojos y hundo mis pies en el barro... y todo comienza a girar.
Recojo mil trozos de luna, de amor y de llanto, las piezas encajan y cobra sentido el pasado. Siempre el oasis está a un paso más, seguimos envueltos en oscuridad, me duermo escuchando el cuento que siempre he escuchado... y todo comienza a girar.
En nuestra prisión hay rendijas por las que va entrando un vendaval de deseo con el que nos ahogamos en un naufragio sin nave y sin mar, haciendo señales que nadie verá tu cuerpo se agita y yo me sumerjo en tus brazos ... y todo comienza a girar