Resumir mi 2016 y ser breve, pues esto es un resumen, no es fácil y más si caigo, como suele pasarme, en la nostalgia y en todos esos momentos que marcaron este año y que han hecho de mi, sobretodo y ante todo, una persona un año más vieja.
El año empezó con este blog, un intento de continuar "Sisolomúsica", que se ha quedado en eso. Sin visitas y sin ganas poco se puede hacer, pero sigo con él, porque la memoria es muy traicionera, y ésto, más que en un blog, se ha convertido en un diario de momentos y música, mucha música.
Ha sido el año de mis "100 discos"; y han sido más, pero algunos no merecieron ni media escucha y desaparecieron con el cierzo o el bochorno que siempre corre en esta casa. Ha sido el año de la vuelta de "091" y por fin, 20 años después, ¿quién me lo iba a decir?, iba a poderlos ver en directo. Fue el 2 de Abril, fue en "La Oasis" y fue INOLVIDABLE.
Pero si algo ha marcado musicalmente mi año, y el de muchos, ha sido la MUERTE, la puta muerte que se ha cebado con grandísimos personajes que no lo merecían. Hoy el arte es escaso, demasiado, y es un lujo que no nos podemos permitir, prescindir de Bowie, de Cohen, o de tantos que se han ido. La lista es larga, la pena más. Sí, queda la música, pero ¿acaso es consuelo?
Dos viajes han marcado este año, una escapada relámpago a Mora de Rubielos y unas minivacaciones en Sitges. El viaje a Mora sirvió para despedir a Bowie mientras hacía carretera y para recordar aquella juventud, ya perdida, de escapadas locas y celebraciones "porqué sí".
Sitges, Sitges fue lo mejor del año. No puedo expresar lo que significaron esos días de sol (sol en Octubre, hay que joderse, acostumbrado a la niebla y el frío de Zaragoza), cine, atardeceres, vida y libertad... Si pienso en Sitges, me duele el alma. Si pienso en volver a Sitges (quedan sólo 10 meses y ganas no me faltan) se me alegra el corazón.
Y Madrid... Hecho de menos Madrid. Estuvo tan cerca tantas veces... Qué malo es acostumbrarte a un sitio y no poder recuperarlo. Quiero volver, prometo volver, quizás 2017 me permita regresar a la ciudad más bella del mundo.
Y sobre la vida, mi vida, poco puedo hablar. Bueno, en realidad, poco quiero hablar. Laboralmente vamos de mal en peor, otra vez a vuelto la puta crisis a instalarse por aquí y otra vez rezamos todos los días por poder cobrar el mes. Ya me ves, hasta uso la palabra rezar si hablo de trabajo. Estoy familiarizándome con la vejez, no la mía, que todavía no me toca, pero la veo alrededor y es terrorífica. Veo como se pierde la fuerza, la memoria, la cabeza. Veo como se apaga la llama y me acojona. Sigo odiando los hospitales, con mucha más razón.
Pero sigo hacia delante. Este año he aprendido que tengo que disfrutar más, que lo que tengo lo aprovecho y cuando no lo tenga, pues dios proveerá, que para eso he vuelto a rezar, si es que alguna vez lo había hecho. Vivo la vida como puedo y hasta que dure, sin pensarlo mucho y sin devanarme demasiado los sesos, o lo intento, que es más de lo que podía prever hace poco más de un año. Y si toco fondo, que mi leyenda diga que volví a alzar el vuelo.
Y para el 2017 me deseo lo mejor, que nadie me va a querer más que yo. Todo lo mejor.
Y a los malos, los injustos, los necios, los hipócritas, los intolerantes, los extremistas... A todos los malos, les deseo lo peor, que seguro ellos no se lo desean y a lo mejor este granito de arena sirve para algo.
Y a los buenos... A los buenos lo mejor... Todo para todos.
¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!
Eric Montefusco - Todo para todos
Os deseo
un parto sin llanto,
una vocación inscrita en la frente,
un aura brillante y un pelo muy suave,
una hermana menos mona y un padre superable,
un abuelo que haya hecho fortuna en Cuba,
una casa en el campo que gire con el sol.
Os deseo el hambre de vida que se fué con la escuela,
el osito que tu madre eliminó por su cuenta,
una estrella que cumpla un deseo olvidado
desde un verano remoto en el campo de fútbol.
Y una oportunidad, un compañero.
Haber tocado fondo alguna vez
y que en tu leyenda diga que alzaste el vuelo
Todo para todos, todo para todos,
todo para todos, todo para todos
Y contadme a mi.
Todo para todos, todo para todos,
todo para todos, todo para todos
Y contadme a mi.
Y que tus zapatos no den mucha pena.
Os deseo una colleja a tiempo
de un ángel caído que te cuida de cerca,
llamadas perdidas de familia muerta,
la mirada de un torero ante esta vida desierta,
el orgullo extirpado en formol enlatado,
y en paz dejar este mundo
durmiendo la siesta.
Os deseo
un periódico abierto en las manos,
que las malas noticias se escapen volando,
una hoja en blanco que llenas cada día
de mil lugares distintos
siguiendo tu pista
Y una oportunidad, un compañero.
Haber tocado fondo alguna vez
y que en tu leyenda diga que alzaste el vuelo
Todo para todos, todo para todos,
todo para todos, todo para todos
Y contadme a mi.
Todo para todos, todo para todos,
todo para todos, todo para todos
Y contadme a mi.
Y que en tu epitafio se entienda la letra.





