¡¡¡Melenudos!!! Esa es la expresión que decía siempre mi abuelo, allá por los últimos sesenta (quizás primeros setenta, era yo demasiado infante para precisar) cuando en su televisión se proyectaba cualquier tipo de música que no comulgara con la tradición de aquellos años (coplas, pasodobles, boleros, algún que otro tango y la "música melódica" y/o "canción ligera").
"Melenudos", el ochenta por ciento de las veces, también iba acompañado del adjetivo "babosos". A partir de ahí, uno ya se puede imaginar lo que venía después. Con un sólo canal, las opciones eran pocas, y la televisión se solía apagar.
Algo debí yo ver en aquellos tipos a los que siempre se les aconsejaba "cortarse el pelo y buscar trabajo", algo que me atraía y que siempre conseguía hacerme bailar. Y aunque en casa, como en casi todos los hogares por aquellos años, regía una férrea disciplina patriarcal, siempre me las apañaba para alargar mi visita al peluquero imaginando que algún día mis melenas (pocas, que tampoco podía alargarlo demasiado) me llevarían tan lejos como yo quisiera.
Y así crecí, entre discos de Rocía Durcal, Maria Dolores Pradera y Camilo Sexto, emisoras de radio escuchadas a escondidas y casetes ralladas en casas de amigos. Y creo que si no fuera por todos aquellos grupos de melenudos (y babosos) no lo habría superado. Sobre todo en la época más negra, marcada por el descubrimiento de los Pecos (y demás grupos "corta y pega") por mi hermana mayor, lo que la llevó a la compra de nuestro primer radiocasete en Andorra y de unos años en los que estuve a punto de volverme loco.
Así que esta Playlist va por ellos, porque aunque en mi casa tardaron mucho, mucho en oírse; al final lograron vencer (o convivir) a los "clásicos de posguerra" y al "cancionero religioso juvenil" que tanto le gustaba a mi madre. Sí, los Pecos y "corta-pegas" dejaron de oírse hace mucho, mucho tiempo. Y eso, aunque cueste creer, fue celebrado por todos y cada uno de los miembros de mi familia.
P.D.: Una Playlist con 10 canciones "para no cansar" deja fuera a muchísimos grupos que todavía suenan por mi casa. Grupos tan importantes (y en algunos casos más) como los que he dejado plasmados aquí. A los que no están, les pido perdón, y a todos les agradezco eternamente que un día decidieran apostar por no cortarse el pelo y no buscar trabajo.

