El nuevo disco de Quique González, "Me mata si me necesitas", vuelve a ser un trabajo espectacular. En la línea que nos tiene acostumbrados, con una música emparentada fuertemente con el rock clásico americano y unas canciones que son pequeñas historias y vivencias que saben como emocionar muy fácilmente, este trabajo vuelve a demostrar que Quique es de lo mejorcito, si no lo mejor, del panorama nacional actual.
No voy a decir nada que sus fiel base de seguidores no sepan a estas alturas, pero no cabe duda de que Quique González es el autor que, con el tiempo, mejor ha sabido adaptar a nuestras coordenadas el rock americano de corte más clásico. Ese que parte de la electrificación de la tradición folk de los sesenta, para mezclarse con el country y dejarnos un reguero de discos clásicos que van de Bob Dylan a Ryan Adams pasando por John Mellencamp.
Su nuevo trabajo, lejos de ser una excepción, lo afianza todavía más en su peculiar maestría a la hora de adaptar la tradición de genuino sabor americano a nuestras coordenadas. Gracias, sobre todo, a su envidiable capacidad para lograr que sus letras en castellano, sus historias, floten etéreas sobre la capa de esos acordes mil veces tallados y retallados en el inconsciente colectivo de los más roqueros. Mondo Sonoro
Canciones como "Charo", la NO historia de amor entre un transportista y una camarera, o "La casa de mis padres" que nos habla de ese "cambio de roles" cuando los padres se hacen mayores, son un ejercicio increíble de composición a la altura de muy pocos.
Un lujo escucharte de nuevo, Quique, un auténtico lujo.
Charo - Quique González
Charo,
no sé lo que viste en mí.
Me fumo el verano en la 634,
son días así.
Charo,
¿aún sigues viviendo aquí?
Me hubiera pegado con todos por ti.
Charo,
no sé lo que viste en mí.
He pensado en llamarte al pasar la Asturiana de zinc.
Claro,
te acuerdas de mí por fin.
Trabajo en el Shadows,
ahuyento a los gallos,
escucho a los Kinks.
Vamos,
es tarde para decir
no sé si lo hubiera logrado sin ti.
Claro,
te acuerdas de mí por fin.
He pensado en llamarte mil veces,
ya sabes que sí.
Si tienes prisa, si se te hace raro,
vete de aquí.
Si vas con los cristales empañados,
¿cuándo vienes a por mí?
Charo,
no sé lo que viste en mí.
He pensado en llamarte mil veces,
ya sabes que sí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario