Playlist 50-2017

jueves, 17 de noviembre de 2016

Siempre libre - Trogloditas (y, por ende, Loquillo)

 
Trogloditas (sin Loquillo), presentaban hace pocos días su nuevo vídeo, "Siempre Libres".  Yo, personalmente, hecho de menos a José María Sanz en la canción, pero nadie puede discutir que estamos ante una canción grandiosa:

Trogloditas - Siempre Libre
 
 
 
Si tuviese que elegir una canción, sólo una, de todo el repertorio de "El Loco" no tendría duda alguna de que esta canción y no otra sería la elegida.  Y es que, escuchar y habar de "Siempre Libres" es retornar a una época donde todo parecía mucho más fácil. 
 
Corría el año 89 (¡Pufff!, tiemblo sólo de pensarlo) y acababa de pasar uno de los peores años de mi vida; ese año perdido "por la patria", en un cuartel haciendo no sé que coño y tirando por la borda 365 días entre cigarros, cervezas, uniformes y estúpida disciplina militar.  Poco queda de esa época en la memoria; por perdidos doy incluso los recuerdos. 
 
Queda, porque siempre queda, el vago recuerdo de las pocas amistades que se pudieron hacer (de esas que durarían para toda la vida por el periodo infinito de cuatro o cinco meses más y dos cartas llenas de faltas de ortografía) y esa última comida que acabó en el andén de la estación entre abrazos, despedidas y alguna que otra fugaz lágrima.
 
Todavía no habíamos perdido esa inocencia infantil (no, la mili, no hacía hombres, si acaso, mataba niños), esas ganas de comerse el mundo que te daba el descaro adolescente, esa chulería innata de alguien que todavía cree que el mundo es un lugar feliz.  No, todavía teníamos sueños por cumplir y un largo camino por recorrer. 
 
Por eso, alguien, durante esa comida, tuvo la brillante idea de acercarse con el CD en la mano al camarero que pedirle que pusiera (creo que todavía no se decía "pinchar")  la pista 7 del CD 2.  Desde ese preciso momento, desde que todos nos pusimos a berrear o intentar algo parecido al canto, "Siempre Libres" se convirtió en el himno oficial de ese reemplazo que se decía adiós y que juraba tener las ideas y el futuro en sus manos.  Sí, éramos intocables, invencibles y por fin libres:
 
Ya desde el colegio tuve siempre que aguantar
alguien cerca mío para hacerme recordar
todos mis deberes desde aquel mi rincón
para imponerlos por la fuerza o la razón.

Cuando el film se venga abajo
Johnny recuérdame.

Con el tiempo a golpes ellos me hicieron crecer
cogí la guitarra como quien podía haber
cogido el revólver de tener más valor
o, simplemente, menos sentido del humor.

Cuando el film se venga abajo. Johnny recuérdame:
Siempre libre, siempre libre.

Y hoy me he descubierto como aquel lobo que soy,
ladrón en tu mundo, anarquista de salón,
para mantenerme para siempre en libertad
sea a costa tuya o de la sociedad.

Cuando el film se venga abajo...

Puedes reprocharme mi sinceridad
suele consolarte falsa solidaridad
crecí a golpes para mi ingenua imaginación
ya desde pequeño me hicisteis como soy.

Cuando el film se venga abajo...

Así si algún día ves tu mundo estallar
yo, probablemente, nunca te vaya a ayudar
no me creo mundos ni causas que quemar
nada que me ate, para siempre en libertad.
 
 
Hoy escucho la canción con sabor agridulce.  Supongo, y ójala me equivoque, que pocos han conseguido ser todo aquello que se prometieron.  El futuro, cuando se hace presente, golpea bien, y la realidad es una fulana rencorosa que parece siempre tenertela guardada.  Si volviera a aquel día (Dios, si pudiera volver), volvería con el disco a pedirle al camarero la pista 7 del CD 2, pero esta vez, mirando de frente a los días venideros, me conformaría con que me dejaran ser moderadamente feliz...
 
La de disgustos que nos habríamos ahorrado.
 
Batallitas del "Abuelo Cebolleta" que te vienen a la mente con los primeros acordes de una canción.  Ya ves, ¡Qué estupidez!
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario